
El giro a la derecha en Chile bajo Kast frena la reforma del cannabis y genera incertidumbre
La nueva administración del presidente Kast en Chile desprioriza la reforma del cannabis, dejando a los activistas frente a una mayor incertidumbre legal y crecientes desafíos para avanzar en el cambio de políticas
Key Points
- 1La administración del presidente Kast centra su atención en la seguridad, dejando de lado la reforma del cannabis
- 2Declaraciones contradictorias de Kast generan ambigüedad legal para pacientes y usuarios
- 3El proyecto clave de despenalización del cannabis sigue estancado en la comisión legislativa
- 4Activistas y periodistas advierten sobre el aumento de la criminalización y llaman a la organización comunitaria
- 5Análisis de OG Lab: el futuro del cannabis en Chile depende de la presión desde la base en medio del conservadurismo político
El panorama político de Chile ha cambiado drásticamente con la elección del presidente José Antonio Kast, quien ganó por un margen decisivo y ahora lidera un gobierno enfocado en la seguridad y valores conservadores. En su primera semana en el cargo, Kast ha priorizado el control fronterizo, la inmigración y el crimen organizado, dejando la reforma del cannabis conspicuamente ausente de su agenda. Esto ha reforzado las preocupaciones entre los defensores de que la política sobre el cannabis permanecerá en segundo plano, a pesar de los debates y propuestas legislativas en curso
El historial de Kast en materia de cannabis está marcado por declaraciones contradictorias a lo largo de los años, que van desde advertencias de que legalizar la marihuana sería una “catástrofe social” hasta reconocer su apoyo al cannabis medicinal bajo estricta regulación. Sin embargo, sus comentarios más recientes se han inclinado hacia una postura dura, con afirmaciones como “la marihuana es una droga que destruye vidas, familias y nuestra sociedad.” Esta inconsistencia no ha pasado desapercibida para los activistas. La diputada Ana María Gazmuri, una voz líder en el cannabis terapéutico, declaró: “Cuando alguien gobierna, la ambigüedad se traduce en incertidumbre legal y decisiones que afectan directamente la vida de pacientes y usuarios.”
El entorno legislativo actual sigue siendo desafiante para los defensores del cannabis. El proyecto de ley 17.568-11, que busca despenalizar la posesión y cultivo personal, está estancado en comisión desde que fue reintroducido en 2025. Activistas como Muy Paola, directora de Santiago Verde, expresan frustración, señalando: “No fuimos una prioridad para un gobierno que prometió terminar con la criminalización y persecución de los usuarios de cannabis, y seremos aún menos prioridad para el próximo gobierno.” La falta de claridad legal bajo la Ley 20.000 genera disparidades regionales, donde un mismo comportamiento puede ser tratado como legal en una ciudad y criminal en otra
Periodistas y activistas prominentes advierten que el gobierno de Kast, arraigado en valores católicos conservadores, probablemente no avanzará en la reforma de la política del cannabis. Bernardita Ruffinelli, periodista y comediante, observó: “El cannabis es un tema que no existe en sus propuestas. Ni siquiera le interesa discutirlo.” Mientras tanto, líderes comunitarios instan a los usuarios a normalizar el consumo de cannabis y mantenerse informados, ya que la criminalización persiste y podría intensificarse. A pesar de los retrocesos, la sociedad civil sigue siendo el principal motor del progreso, con llamados a una mayor organización y presión sobre los legisladores
De cara al futuro, los defensores del cannabis en Chile planean impulsar protocolos legales más claros, infraestructura formal para usuarios medicinales y una despenalización efectiva. Sin embargo, la ola conservadora predominante presenta obstáculos significativos. “Fortalecer la Ley 20.000 solo fomentaría el narcotráfico y profundizaría el colapso del sistema penal,” advierte Gazmuri. Desde la perspectiva de la redacción de OG Lab, la experiencia chilena destaca la volatilidad de la política de drogas en sociedades políticamente polarizadas. Los próximos años pondrán a prueba si el activismo de base puede superar la inercia institucional y la resistencia conservadora, convirtiendo a Chile en un país clave para observar la reforma del cannabis en América Latina