
México Vive Masiva Marcha Pro-Cannabis ante la Inacción del Congreso
Más de 15,000 personas marcharon en Ciudad de México y América Latina exigiendo la legalización del cannabis tras cuatro años de inacción congresional, evidenciando presión pública y coordinación regional
Key Points
- 1Más de 15,000 personas marcharon en Ciudad de México el 2 de mayo para exigir la legalización del cannabis
- 2Protestas paralelas ocurrieron en otras ciudades mexicanas, Medellín y Santiago, marcando una coordinación regional sin precedentes
- 3El Congreso de México no ha aprobado legislación sobre cannabis a pesar del fallo de la Suprema Corte en 2021 que exige acción
- 4Los manifestantes pidieron una regulación que genere empleos, proteja los derechos humanos y permita el acceso terapéutico al cannabis
- 5Canadá, Alemania y Uruguay son ejemplos internacionales de legalización exitosa citados por activistas
El 2 de mayo, más de 15,000 manifestantes tomaron las calles de la Ciudad de México, exigiendo una legislación sobre cannabis largamente esperada tras años de inacción congresional. La protesta, parte de la Marcha Global por la Despenalización del Cannabis, se extendió desde el Palacio de Bellas Artes hasta el Ángel de la Independencia y fue replicada por movilizaciones paralelas en Guadalajara, Monterrey, Mérida, Tijuana, Pachuca, Toluca, Medellín y Santiago. Según High Times, esta es la primera vez que el movimiento se expande tan ampliamente por México y América Latina, con participantes unidos en el llamado a un cambio legislativo
Las raíces de la protesta se encuentran en el limbo legal que atraviesa México. En 2021, la Suprema Corte del país declaró inconstitucional la prohibición del uso recreativo del cannabis, obligando al Congreso a aprobar un marco regulatorio. Cuatro años después, los legisladores aún no actúan, dejando un mosaico de más de 12,000 autorizaciones judiciales para cultivo personal y un mercado gris de establecimientos no regulados. Este vacío legal ha permitido una aplicación arbitraria y una policía discriminatoria, afectando desproporcionadamente a comunidades racializadas y jóvenes
Los marchantes incluyeron una diversa representación de la sociedad mexicana: activistas, dueños de negocios, pacientes que buscan cannabis medicinal para condiciones crónicas y familias enteras temerosas de la criminalización. La manifestación se mantuvo pacífica, con música en vivo, disfraces creativos y señalización informativa que contrarresta estigmas de décadas. "La regulación no es solo para saldar una deuda legislativa pendiente, sino para asumir la responsabilidad de una realidad social que ya existe", dijo Zara Snapp, directora del Instituto RIA, en un comunicado entregado al Senado
Las demandas de la protesta fueron claras y consistentes: una regulación integral del cannabis que genere empleos formales, proteja los derechos humanos de los usuarios y garantice el acceso terapéutico. El evento fue resultado de meses de coordinación entre organizaciones de la sociedad civil en América Latina, incluyendo Instituto RIA, Educannabis y La Mata No Mata. Un gesto simbólico durante la marcha fue la distribución de más de 300 semillas de cannabis por El Zurdo de Positronics, reforzando el mensaje de que "en algún lugar de este mismo continente, con personas no tan diferentes a nosotros, esta lucha ya se ha ganado."
El precedente internacional respalda la posición de los manifestantes. La legalización en Canadá en 2018 mostró una caída del 70-80% en incidentes criminales relacionados con cannabis en adultos durante tres años, mientras que Alemania y Uruguay también han implementado reformas. A pesar del fallo de la Suprema Corte de México y el creciente apoyo público, la voluntad legislativa sigue ausente. Como señaló High Times, la coordinación regional del movimiento ha establecido un nuevo precedente, dificultando cada vez más que los legisladores ignoren el tema
Desde la perspectiva de la redacción de OG Lab, la escala y coordinación de las marchas de este año señalan un momento crucial para la reforma del cannabis en América Latina. Con evidencia creciente desde el extranjero y una ola de demanda pública, la presión sobre el Congreso mexicano para actuar es más intensa que nunca. El resultado podría moldear no solo la política nacional, sino también marcar el ritmo para el cambio regional en el panorama global del cannabis


